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sábado, 23 de noviembre de 2013

Futuro imperfecto

Te imagino en un futuro lejano descubriendo algunas de estas líneas que por aquí voleo con más o menos acierto y me pregunto que estarás pensando en ese instante. He dejado un tiempo de emborronar el blanco de un papel que a veces es tan negro como un futuro imperfecto, pero hoy, ahora, decido retomar esta dolorosa rutina, para que en un futuro me conozcas y me reconozcas como lo que soy: un puñado de miedos mudos.

No te extrañes si no me ves reflejado en estas historias, en estos mundos ocultos que a veces son tan secretos como inútiles y que sólo sirven y ahora descubro su verdadera vocación para darme a ti en mi autentica versión. Por nuestra diferencia de edad, me imagino fuera de tu mundo, que es el más mio de todos los posibles, cuando roces la veintena y nos separe más vida que silencio.

Me decido a abrirme en palabras y mundos, a ofrecerte mi ausencia en un futuro imperfecto.





jueves, 4 de julio de 2013

Mañanas de verano

Siempre ocurre sobre las 9.30 de la mañana de este verano que no lo parece tanto. Al salir de casa cierro sigilosamente la puerta y el portal queda a mi espalda silencioso y vacío como un diciembre de vacaciones playeras. Camino despacio, ya no hay sorpresa pero aun así, paso por delante del  número 13 y desciendo por el 14 y comienzo a ver a un señor gordo en pijama fumando un cigarro. A mí me pone nervioso eso de ver a la gente en pijama en la calle y cuando es plena mañana más.

Lo veo estático pero receptivo. Y ahí comienza en una armonía de subidas de tono, los susurros de una mujer en plena marea sexual. Yo miro al hombre en pijama pero no parece percatarse. Me lo imagino ahí aún después de doblar la esquina y pienso en los gritos y en la mujer.  Llevo tres días con la misma mecánica y son tres los días que llevo buscando a la mujer susurrante y no hay forma. Ayer me crucé al hombre pero esta vez sin pijama.
Me parece aún más ridículo que antes. Creo que los gritos provienen de la señora del segundo y no de la estudiante rubia y altanera del 1 izquierda.  Deberían prohibir los gritos de sexo mañanero, sobre todo los ajenos. Ahora comienzo a entender al señor del pijama. Tampoco soportaría los gritos de nadie, sobre todo si son los de tu mujer.